Unas tenazas de acero
Una reacción sin sentido al borde de locura
un pensamiento enfrentado en la espesura del bosque
un pedazo de metal que atraviesa mi boca
una estulticia, un sinvivir, una pagoda de oro.
Una teoría del caos a las tres de la mañana
una camisa manchada por el vino de otros bares
un perdigón en la sopa que chirría entre mis dientes
una vergüenza, un trapo sucio, unas tenazas de acero.
Una mueca burlona y torcida, al sentir de los sentidos
un pez muerto tatuado en mi antebrazo
un alma cansada, una doctrina en oferta
un pararayos cromado, un satélite de aluminio.
Un profesor de academia sentado esperando a la micro
una noticia macabra que resuena por la radio
un caimán sin pantalones, un descuento en tu sonrisa
una quimera esmeralda, un sentir desmesurado.

